El SaaS genérico no es el enemigo
Si tu equipo cabe en un calendario, un CRM chico o una tienda de plantilla, usalo. Cobrar por construir un sistema que no vas a mantener es un mal negocio para los dos.
El problema aparece cuando el producto genérico te obliga a mentir sobre cómo trabajás.
Señales de que te quedaste chico
- El dato importante vive en una planilla "provisoria" que ya tiene un año.
- Hay un rol (medidor, colocador, sucursal, cocina) que el software no entiende.
- El precio no es un número: depende de medidas, recetas, cuotas o un PDF.
- Cada venta pide un WhatsApp para "confirmar lo que el sistema no sabe".
Qué hacer entonces
No arranques por la plataforma. Arrancá por el flujo: primer contacto, trabajo en calle o en depósito, cobro, entrega. Si ese flujo no entra en el SaaS, el sistema a medida deja de ser un capricho y pasa a ser el menor costo.
En Bazan eso es el diagnóstico: nombrar el casillero que no existe, y decidir si se estira la herramienta actual o se construye la que falta.